El Papa León XIV dedicó la mañana de este sábado 31 de octubre a dos audiencias que, en apariencia, hablan de mundos distintos —un territorio herido por los terremotos y el deporte universitario—, pero que comparten el mismo hilo: aprender a mirar más allá de lo inmediato. En el Palacio Apostólico recibió a las delegaciones de los municipios del centro de Italia afectados por los sismos de 2016, y en el Aula Pablo VI, a las delegaciones de las universidades de Villanova y Notre Dame. Ambos discursos fueron publicados por la Oficina de Prensa de la Santa Sede y recogidos por Vatican News.
Diez años después, reconstruir desde el centro
«Han pasado diez años desde la trágica sucesión de terremotos que golpeó vuestras regiones», recordó el Pontífice a los representantes italianos. Aquellos sismos dejaron cientos de víctimas, una destrucción enorme y un dolor profundo en comunidades enteras que, dijo, todavía hoy llevan las cicatrices. Frente a ese panorama, León XIV no se limitó a hablar de obras y plazos: propuso primero escuchar la Palabra de Dios y tomar como guía el libro de Nehemías, que narra el regreso del pueblo a una Jerusalén todavía en ruinas tras la devastación de los babilonios.
Construir juntos y mirar como profetas
De Nehemías, el Papa extrajo un doble enfoque. El primero es comunitario: la ciudad no renace por el esfuerzo de una sola persona, sino por la responsabilidad compartida de todo el pueblo. El segundo es la visión: para reconstruir no bastan las buenas intenciones ni un voluntarismo desordenado; hace falta adquirir unos ojos capaces de distinguir, en medio de las ruinas, el proyecto de una casa y de una ciudad. Es el don de una mirada profética que percibe, más allá de los escombros, un bien que todavía nadie ve, pero que es posible y es un deber realizar. Por eso animó a retomar el camino con esa doble perspectiva: construir juntos, al modo sinodal, y mirar hacia adelante discerniendo el bien común.
Los santos de esa tierra y la esperanza con respuestas concretas
León XIV recordó que esa tierra fue bendecida por mujeres y hombres de Dios que supieron convertir el mal en bien: santa Rita de Casia y san Nicolás de Tolentino, que con la oración y el anuncio del Evangelio llevaron paz a familias y comunidades devastadas por el odio y la violencia; san Benito, que reformó y reconstruyó la Iglesia y la sociedad con la oración y el trabajo, poniendo los cimientos de la Europa de hoy; y san Francisco de Asís, que hace ochocientos años escuchó ante el crucifijo la voz del Señor —«Ve y repara mi casa, que, como ves, está en ruinas»— y comprendió después que esa casa era la Iglesia misma. Pero el Papa subrayó que la esperanza, para no quedarse en un simple deseo, necesita ante todo respuestas tangibles y urgentes: diez años después del terremoto, hay que emplear toda la energía para que la reconstrucción material se realice lo antes posible, con seguridad y con transparencia.
Ageo: sin el centro, todo se desmorona
La segunda figura bíblica fue el profeta Ageo, que también llamó al pueblo a reconstruir y advirtió de un riesgo muy actual: ocuparse solo de la propia casa y de las necesidades individuales olvidando el centro que daba sentido y fundamento a la comunidad, el Templo. «No se puede volver a empezar sin reconstruir antes lo que da sentido y fundamento a una comunidad; de lo contrario, todo queda desunido y se desmorona», enseñó el Papa. La consigna es, por tanto, volver a empezar desde el centro: desde Dios, desde las personas, desde el bien común y desde las relaciones. Solo así la esperanza estará fundada sobre la roca. León XIV cerró con las palabras del propio Ageo: «¡Ánimo, pueblo entero de esta tierra —oráculo del Señor—, y a trabajar, porque yo estoy con vosotros!» (Ag 2,4), y bendijo a las delegaciones invocando a la Virgen María y a sus santos patronos.
El deporte: el rival no es un enemigo
La segunda audiencia reunió en el Aula Pablo VI a unas siete mil personas —jugadores, entrenadores, estudiantes, profesores, antiguos alumnos y aficionados— de Villanova, la universidad donde el Papa se graduó en Matemáticas en 1977, y de Notre Dame. Ambas universidades disputarán este domingo 1 de noviembre en Roma la doble jornada que abre su temporada de baloncesto, el llamado Eternal City Tip-Off. En su discurso, León XIV recordó la visión del deporte que la Iglesia propone, centrada en la dignidad de la persona, su desarrollo integral, la educación y las relaciones con los demás, como camino para promover la fraternidad, la solidaridad y la paz. Pidió que, aun en plena rivalidad deportiva, los jugadores y aficionados no vean al contrario como un enemigo y aprovechen estos días en Roma para conocerse. «Nadie nace campeón, del mismo modo que nadie nace santo», recordó, y repitió una frase suya ya conocida: el deporte es medicina para el cuerpo y para el espíritu cuando se practica bien, porque reúne a las personas y enseña cooperación y entendimiento mutuo, algo cada vez más necesario en una época marcada por la distancia que puede crear la tecnología.
Nombramientos y el lema misionero de 2027
El boletín oficial de este sábado trajo además dos decisiones del Santo Padre: aceptó la renuncia del arzobispo Aldo Cavalli como visitador apostólico especial para la parroquia de Medjugorje y nombró en su lugar, por tiempo indefinido, a monseñor Francesco Cavina, obispo emérito de Carpi; y nombró obispo de Soissons, en Francia, al padre Martial Bernard, hasta ahora vicario general de Évry-Corbeil-Essonnes. Por su parte, el Dicasterio para la Evangelización anunció el lema elegido por León XIV para la 101.ª Jornada Mundial de las Misiones, que se celebrará el domingo 24 de octubre de 2027: «El amor de Cristo nos envía», inspirado en la segunda carta de san Pablo a los Corintios (2 Co 5,14). El mensaje del Papa para esa jornada se publicará en los primeros meses de 2027.
Una misma invitación
Reconstruir un pueblo herido y jugar un partido de baloncesto parecen tareas sin relación, pero el Papa las unió hoy con una misma invitación: no quedarse mirando las ruinas ni encerrarse en la rivalidad, sino volver a empezar desde Dios y desde el hermano. En vísperas de su viaje apostólico a Uruguay, Argentina y Perú, del 6 al 17 de noviembre —cuyo programa la Santa Sede presentará a la prensa el martes—, León XIV sigue recuperándose con buena evolución tras su cirugía de octubre y mantiene una agenda que no se detiene. Que el Señor sostenga a las comunidades que aún reconstruyen sus casas y sus vidas, y enseñe a todos a competir, trabajar y vivir sin ver enemigos en los demás, sino hermanos.


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