Reflexión sobre el Evangelio de Juan 3, 1-8: El llamado a renacer de lo alto
Primera Lectura.
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles.
Hechos 4, 23-31.
En aquellos días, tan pronto como Pedro y Juan quedaron en libertad, volvieron a donde estaban sus compañeros y les contaron lo que les habían dicho los sumos sacerdotes y los ancianos. Al oír esto, todos juntos clamaron a Dios, diciendo:
"Señor, tú has creado el cielo y la tierra, el mar y todo cuanto contiene; por medio del Espíritu Santo y por boca de tu siervo David, nuestro padre, dijiste: ¿Por qué se amotinan las naciones y los pueblos hacen planes torpes? Se sublevaron los reyes de la tierra y los príncipes se aliaron contra el Señor y contra su Mesías.
Esto fue lo que sucedió, cuando en esta ciudad se aliaron Herodes y Poncio Pilato con los paganos y el pueblo de Israel, contra tu santo siervo Jesús, tu ungido, para que así se cumpliera lo que tu poder y tu providencia habían determinado que sucediera.
Y ahora, Señor, mira sus amenazas y concede a tus siervos anunciar tu palabra con toda valentía. Extiende tu mano para realizar curaciones, señales y prodigios en el nombre de tu santo siervo, Jesús''.
Al terminar la oración tembló el lugar donde estaban reunidos, los llenó a todos el Espíritu Santo y comenzaron a anunciar la palabra de Dios con valentía.
EVANGELIO DEL DÍA.
Lectura del santo evangelio según san Juan.
Juan 3, 1-8.
Había un fariseo llamado Nicodemo, hombre principal entre los judíos, que fue de noche a ver a Jesús y le dijo: "Maestro, sabemos que has venido de parte de Dios, como maestro; porque nadie puede hacer los signos que tú haces, si Dios no está con él".
Jesús le contestó: "Yo te aseguro que quien no renace de lo alto, no puede ver el Reino de Dios". Nicodemo le preguntó: "¿Cómo puede nacer un hombre siendo ya viejo? ¿Acaso puede, por segunda vez, entrar en el vientre de su madre y volver a nacer?"
Le respondió Jesús: "Yo te aseguro que el que no nace del agua y del Espíritu, no puede entrar en el Reino de Dios. Lo que nace de la carne, es carne; lo que nace del Espíritu, es espíritu. No te extrañes de que te haya dicho: 'Tienen que renacer de lo alto'. El viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así pasa con quien ha nacido del Espíritu".
Hoy meditamos en el profundo encuentro entre Jesús y Nicodemo, narrado en el Evangelio de San Juan, capítulo 3, versículos del 1 al 8.
Jesús enseña a Nicodemo —y a cada uno de nosotros— que para entrar en el Reino de Dios es necesario renacer de lo alto, es decir, nacer del agua y del Espíritu.
Esta reflexión nos invita a preguntarnos: ¿Estamos viviendo sólo de carne o hemos permitido que el Espíritu Santo nos transforme por dentro?
Descubre el sentido verdadero del renacimiento espiritual, la importancia del Bautismo, y cómo el Espíritu obra en nuestra vida de manera invisible pero poderosa, como el viento que no vemos pero sentimos.
No dejes pasar la oportunidad de renovar tu fe. Hoy, Cristo también te dice: "Tienes que nacer de nuevo."
Te invito a leer esta reflexión completa, compartirla y dejarte tocar por la gracia del Espíritu Santo.
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