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Jornada Mundial del Enfermo 2027: León XIV pone a la comunidad en el centro del cuidado de cada persona

 

Interior de una iglesia católica con fieles de espaldas acompañando a una persona mayor en silla de ruedas ante un altar con crucifijo y velas encendidas

El Papa León XIV ya eligió el tema de la XXXV Jornada Mundial del Enfermo, que se celebrará el jueves 11 de febrero de 2027: el papel de la comunidad en el cuidado de cada persona, a la luz del paralítico llevado ante Jesús.

El anuncio lo hizo público este jueves 5 de noviembre el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, a través de un comunicado difundido por la Oficina de Prensa de la Santa Sede. No se trata de un tema más en el calendario: es una invitación directa a parroquias, familias, movimientos y también a la sociedad civil para que nadie atraviese la enfermedad, la ancianidad o la soledad sin una mano cercana.

La fecha no es casual. El 11 de febrero la Iglesia celebra a Nuestra Señora de Lourdes, y en torno a esa fiesta mariana se vive cada año una jornada de oración, cercanía y compromiso concreto con quienes sufren en el cuerpo o en el espíritu.

«Lo bajaron en la camilla delante de Jesús»

El lema escogido por el Santo Padre toma una escena bien conocida del Evangelio según san Lucas: la del hombre paralítico al que sus amigos, al no poder entrar por la multitud, subieron al techo de la casa y lo bajaron en la camilla justo delante de Jesús (cf. Lc 5,19). De esa imagen nace el subtítulo que resume todo el mensaje: «El papel de la comunidad en el cuidado de cada persona».

La escena habla por sí sola. Aquel hombre no llegó solo hasta el Señor: llegó porque otros cargaron su camilla, buscaron una salida cuando la puerta estaba cerrada y no se rindieron ante el obstáculo. Su curación empezó, en cierto sentido, con la fe y la perseverancia de su comunidad.

Ese es el corazón de la propuesta para 2027: recordar que, delante de Dios, nadie es un caso aislado. Cada enfermo tiene un nombre, una historia y una dignidad, y cada comunidad está llamada a convertirse en esas manos que acercan, sostienen y consuelan.

Nadie debería enfrentar la enfermedad en soledad

El comunicado vaticano subraya una idea sencilla y exigente a la vez: tanto la comunidad cristiana como la sociedad en su conjunto están llamadas a hacerse cargo de las fragilidades y de los sufrimientos de las personas. No a mirarlas de lejos, ni a reducirlas a un número, sino a asumirlas como una responsabilidad compartida.

En la raíz de esa vocación, recuerda el Dicasterio, está el mandamiento del amor recíproco que nace del Bautismo: amar al prójimo es también cuidar de él. Dicho en lenguaje de barrio y de parroquia: visitar al que ya no puede salir, llamar al que vive solo, acompañar a una cita médica, rezar con el que está cansado y quedarse cuando la enfermedad se hace larga.

La enfermedad, además, no toca solo al paciente. Alcanza a la familia que se reorganiza, al cuidador que se agota en silencio y a los ancianos que muchas veces sufren sin hacer ruido. Por eso el tema de 2027 pone el acento en la comunidad: porque el cuidado verdadero nunca es obra de una sola persona.

Las parroquias, llamadas a abrir caminos de cercanía y esperanza

Como los amigos del paralítico, las parroquias y las comunidades cristianas están llamadas —dice el comunicado— a hacerse cargo de quienes están solos, son ancianos o sufren, abriendo caminos de cercanía y esperanza. Es una tarea que no necesita grandes estructuras para empezar: necesita decisión, constancia y corazón.

Una pastoral de la salud viva puede significar cosas muy concretas: un equipo de visita a enfermos que no falte cada semana, ministros que lleven la Comunión a las casas, grupos que acompañen a los cuidadores, cadenas de oración que sostengan a las familias y una comunidad que se entere a tiempo de quién está hospitalizado, quién enviudó o quién ya no puede valerse por sí mismo.

También es un llamado a tender puentes con quienes cuidan desde fuera de la Iglesia: personal sanitario, voluntarios, vecinos y servicios sociales. El cuidado de cada persona, cuando se hace en comunidad, se convierte en un testimonio silencioso y creíble del Evangelio.

Una Jornada con más de tres décadas de camino

La Jornada Mundial del Enfermo fue instituida por san Juan Pablo II en 1992 y se celebró por primera vez el 11 de febrero de 1993. Desde entonces, cada año el Papa ofrece un tema y un mensaje para iluminar el trabajo de capellanías hospitalarias, parroquias, familias y profesionales de la salud en todo el mundo.

Que la edición de 2027 sea ya la trigésima quinta dice mucho de su constancia. Y que León XIV haya anunciado el tema con más de un año de anticipación permite prepararla como un camino: cada diócesis y cada parroquia puede pensar desde ahora cómo cuidar mejor y qué gesto concreto nacerá de este lema.

El mensaje completo del Santo Padre se conocerá más adelante, y en Redención FM lo compartiremos cuando la Santa Sede lo publique.

Cómo prepararnos desde ahora en familia y en comunidad

No hay que esperar a febrero de 2027 para empezar. Cada hogar puede hacer hoy su propia lista de cercanía: ese familiar enfermo al que hace tiempo no visitamos, ese vecino anciano que vive solo, ese amigo que atraviesa un tratamiento largo y ya recibe menos llamadas que al principio.

En la parroquia, el primer paso puede ser tan simple como preguntar: ¿sabemos quiénes de nuestra comunidad están enfermos o solos en este momento? Si la respuesta es que no lo sabemos, ahí mismo hay una misión. La comunidad que cuida es, antes que nada, una comunidad que se entera, que se acerca y que permanece.

Y en lo personal, el lema nos deja una pregunta honesta para la oración: ¿de quién puedo ser yo el amigo que carga la camilla? A veces no podremos curar, pero casi siempre podremos acompañar. Y acompañar, para quien sufre, ya es una forma de esperanza.

Oración por los enfermos y por quienes los cuidan

Señor Jesús, que recibiste con amor al paralítico bajado en la camilla por sus amigos, mira hoy a nuestros enfermos, a nuestros ancianos y a todos los que sufren en soledad. Concédeles tu consuelo, tu paz y la certeza de que no están olvidados.

Danos, Señor, un corazón de comunidad: ojos para descubrir a quien sufre cerca de nosotros, manos para cargar con él su camilla y perseverancia para no cansarnos de hacer el bien. Bendice a las familias, a los cuidadores y a todo el personal de salud que cada día sostiene vidas con su entrega.

Desde Redención FM nos unimos desde ya a la preparación de esta Jornada Mundial del Enfermo 2027 y encomendamos a Nuestra Señora de Lourdes a cada enfermo y a cada comunidad que lo acompaña: que nadie tenga que caminar solo el camino del sufrimiento, y que en cada parroquia y en cada hogar haya siempre alguien dispuesto a llevar a los demás delante de Jesús.

Fuentes: Oficina de Prensa de la Santa Sede — comunicado del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, 5 de noviembre de 2026.

Por Redención FM

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