Buscar este blog

Dale "Play"

Redención FM
En vivo • Música • Evangelio • Oración
🔴 EN VIVO

Si Dios existe… ¿por qué el mundo está lleno de dolor?

Esta es una de las preguntas más antiguas de la humanidad.

Cada vez que ocurre una guerra, una tragedia, una enfermedad o una injusticia, muchas personas levantan la mirada al cielo y preguntan: “¿Dónde está Dios?”

Hoy vemos noticias de conflictos, violencia entre naciones, sufrimiento de familias, personas que pierden todo de un día para otro. Y la duda aparece otra vez: si Dios es bueno, ¿por qué permite que todo esto pase?

La Biblia no ignora esta pregunta. De hecho, la enfrenta desde el principio.

En el libro de Génesis, se nos explica que Dios creó el mundo bueno, ordenado y lleno de vida. Pero también dio al ser humano algo muy poderoso: la libertad. Libertad para amar, para obedecer… o para rechazar el bien.

Cuando el ser humano decidió apartarse de Dios, el pecado entró al mundo. Y con él llegaron muchas consecuencias: injusticia, egoísmo, violencia, dolor y muerte.

Por eso la Biblia dice en Romanos 5:12:

“Por medio de un solo hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte; así la muerte pasó a todos los hombres.”

Esto significa que muchas de las cosas malas que vemos no son creadas por Dios, sino que son resultado de decisiones humanas. Las guerras, por ejemplo, no las envía Dios. Son producto de ambición, poder, orgullo y odio entre personas y naciones.

En la carta de Santiago 4:1 se explica claramente:

“¿De dónde vienen las guerras y los conflictos entre ustedes? ¿No vienen de las pasiones que combaten dentro de ustedes?”

La Biblia señala que el problema principal del mundo no es la ausencia de Dios… sino el corazón humano alejado de Dios.

Ahora bien, esto no significa que Dios esté indiferente ante el sufrimiento. Al contrario. La Biblia muestra que Dios ve el dolor humano y le duele.

En Salmo 34:18 dice:

“El Señor está cerca de los quebrantados de corazón y salva a los de espíritu abatido.”

Dios no es un espectador frío del sufrimiento. Él se acerca al que sufre, consuela al que llora y fortalece al que está cansado.

Pero hay algo aún más profundo.

Muchas personas esperan que Dios elimine todo el mal inmediatamente. Sin embargo, si Dios eliminara todo el mal hoy mismo, tendría que eliminar también a todos los que alguna vez han hecho mal, porque nadie es completamente perfecto.

Por eso Dios está actuando con paciencia. La Biblia dice en 2 Pedro 3:9:

“El Señor no tarda en cumplir su promesa… sino que es paciente, no queriendo que nadie perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.”

Es decir, Dios está dando tiempo para que las personas cambien, se acerquen a Él y aprendan a vivir de otra manera.

También es importante entender algo que Jesús mismo dijo sobre los tiempos difíciles. En Mateo 24, Él habló de guerras, rumores de guerras, terremotos y sufrimiento en el mundo. No lo dijo para asustar a la humanidad, sino para mostrar que la historia humana pasaría por momentos difíciles antes de que Dios restaure todas las cosas.

Jesús explicó que el mundo atravesaría crisis, pero que esas crisis no son el final de la historia.

La Biblia enseña que el propósito final de Dios es restaurar la creación. Un día el mal no tendrá la última palabra.

En Apocalipsis 21:4 se promete algo extraordinario:

“Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni llanto, ni clamor, ni dolor.”

Ese es el destino que Dios tiene preparado.

Mientras tanto, vivimos en un mundo donde todavía existen el bien y el mal, la luz y la oscuridad, la fe y la duda. Pero incluso en medio de ese caos, millones de personas encuentran esperanza, paz y sentido al acercarse a Dios.

La existencia del mal no demuestra que Dios no exista. Muchas veces lo que demuestra es cuánto necesita el mundo volver a Él.

Porque cuando el ser humano se aleja de Dios, el mundo se llena de violencia.
Pero cuando el corazón humano se acerca a Dios, nace el perdón, la compasión y la paz.

La gran pregunta entonces no es solamente:
“¿Por qué existe el mal en el mundo?”

La pregunta más profunda es:

¿Qué estamos haciendo cada uno de nosotros para que haya más bien que mal en este mundo?

No hay comentarios.:

Publicar un comentario