El Papa León XIV presidió este miércoles 21 de octubre su primera audiencia general tras la cirugía del pasado 13 de octubre, recorrió la Plaza de San Pedro en el papamóvil bajo la lluvia y agradeció entre aplausos las oraciones de los fieles: un regreso sereno, paso a paso, que llenó de esperanza a los peregrinos reunidos en el Vaticano.
Era su primer encuentro de los miércoles desde el 7 de octubre y su primera audiencia abierta en la plaza desde que recibió el alta del Policlínico Gemelli el sábado pasado. En Redención FM te contamos cómo fue esta jornada, qué enseñó sobre el matrimonio y la familia, y qué dijo antes, en privado, sobre los santos.
Un regreso en el papamóvil, entre paraguas y aplausos
La mañana amaneció gris en Roma, con una llovizna constante sobre la plaza. Eso no detuvo a nadie. Desde horas antes de las 9:45, miles de fieles esperaban con paraguas abiertos para ver de nuevo al Santo Padre de cerca.
Y León XIV no quiso quedarse tras un cristal. Subió al papamóvil descubierto, de pie, sonriendo y saludando con la mano, como lo ha hecho siempre. El vehículo avanzó despacio entre los sectores de la plaza y se detuvo varias veces para que el Papa pudiera bendecir a los niños que le acercaban y conversar unos segundos con algunos peregrinos.
Fue la primera vez que volvió a ese recorrido desde la operación en la que le fue extirpado el lóbulo inferior del pulmón derecho. La Santa Sede confirmó en días pasados el diagnóstico de adenocarcinoma pulmonar, la forma más común de cáncer de pulmón, detectado a partir de un nódulo. Sus médicos han informado que la intervención concluyó con éxito y sin complicaciones, aunque todavía no se han dado a conocer todos los detalles clínicos que ayudan a definir el pronóstico.
«Gracias por el apoyo de sus oraciones»
Ya en la cátedra, y con voz clara durante una audiencia de unos cincuenta minutos, el Pontífice de 71 años abrió su intervención sin rodeos, con gratitud. Dijo que lo primero que quería decir era gracias: gracias por el apoyo de las oraciones de todos, gracias a Dios por su generosidad, e invitó a renovar la confianza en la bondad y la misericordia de Dios.
La plaza respondió con una ovación. No hizo falta que hablara extensamente de su salud: su presencia misma, su ritmo tranquilo y su cercanía eran el mensaje. Como ya había adelantado el domingo en el Ángelus, su retorno será gradual, con la ayuda de Dios y sostenido por la oración de la Iglesia, que en estas semanas se ha volcado por él en todo el mundo.
El formato de la audiencia fue el habitual, con una sola adaptación prudente: los saludos finales se ofrecieron en siete idiomas en lugar de los nueve acostumbrados, para moderar el esfuerzo físico en esta etapa de recuperación.
La catequesis: el matrimonio y la familia en Gaudium et spes
León XIV retomó su ciclo de catequesis sobre los documentos del Concilio Vaticano II y dedicó la reflexión de hoy a la constitución pastoral Gaudium et spes, en su parte dedicada al matrimonio y la familia.
Recordó una idea central del Concilio: el bienestar de la persona y de toda la sociedad está íntimamente ligado a la salud del matrimonio y de la familia. No se trata de un tema privado, explicó, sino del corazón mismo de la vida social.
Presentó el matrimonio como una íntima comunidad de vida y de amor, fundada en la alianza conyugal: ese acto humano por el que los esposos se entregan y se reciben mutuamente, hasta llegar a ser —como dice el Evangelio— una sola carne. De esa entrega total brotan, señaló, la fidelidad plena y la unidad indisoluble de los esposos.
Un amor que abarca a toda la persona
El Papa subrayó que el amor conyugal no se reduce a la atracción, aunque también la incluye con verdad. Es un amor que compromete la voluntad entera de los esposos, reaviva su afecto y se expresa en gestos concretos de ternura, en la vida cotidiana, en el perdón y en el cuidado mutuo.
En esa misma línea, habló de la fecundidad del matrimonio y de los hijos como el don supremo de esa unión. Al transmitir y educar la vida —que nunca debe ser rechazada—, los esposos se hacen cooperadores del amor de Dios Creador. Por eso reafirmó que la vida debe ser custodiada con el mayor cuidado desde el momento de su concepción.
También describió a la familia como escuela de humanidad más profunda y fundamento de la sociedad, y pidió a quienes tienen responsabilidades políticas y culturales que trabajen eficazmente por el bien del matrimonio y de la familia. Cerró encomendando a todas las familias a la Sagrada Familia de Nazaret, para que las ilumine en el camino y las proteja.
Antes de la audiencia: «El mundo sin santos sería menos humano»
La jornada había comenzado antes, en el Palacio Apostólico, con su primera audiencia privada desde la cirugía. Allí recibió a los participantes del congreso «La santidad en la historia», celebrado del 19 al 21 de octubre en el Instituto Patrístico Augustinianum y organizado por el Dicasterio para las Causas de los Santos.
A ellos les dejó una frase que hoy recorre el mundo católico: la historia del mundo sin los santos sería inmensamente más pobre, es decir, menos humana. Y les pidió rigor en el estudio de las causas de canonización, especialmente en las más recientes: examinar con seriedad todo el material recogido, situar a cada testigo en el contexto en que vivió y evitar estereotipos, para que brille con verdad su ejemplo, su espiritualidad y su fama de santidad. Recordó además que fue Pío XI quien creó en 1930 la sección histórica de ese dicasterio.
En pocas horas, el Papa unió así dos mensajes que se iluminan mutuamente: la familia como lugar donde se aprende a amar, y los santos como prueba viva de que ese amor, llevado hasta el final, transforma la historia.
Qué sigue en su agenda y en su recuperación
Por ahora, la Santa Sede no ha precisado su agenda más allá de este miércoles. El Santo Padre continúa su recuperación en el Vaticano y ha evitado en estos días el traslado habitual de inicio de semana a Castel Gandolfo, para descansar mejor.
Sobre la mesa sigue el viaje apostólico previsto del 6 al 17 de noviembre por Uruguay, Argentina y Perú, uno de los más intensos programados para un Pontífice en décadas. Su cirujano principal ha señalado que podría estar recuperado a tiempo para realizarlo, aunque desde la Secretaría de Estado se ha indicado que quizá sea necesario ajustar el ritmo de la agenda para cuidar su convalecencia. En los próximos días la Oficina de Prensa irá confirmando cada paso.
Mientras tanto, la imagen que queda de este 21 de octubre es sencilla y poderosa: un Papa que vuelve despacio, da gracias sin dramatismo, bendice a los niños bajo la lluvia y vuelve a enseñar. Sigamos acompañándolo con la oración, como él mismo nos ha pedido, confiados en la bondad y la misericordia de Dios.
Por Redención FM

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