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Papa León XIV en el Ángelus: «Amar a Dios es amar al prójimo» y un llamamiento por la paz en Yemen

Fieles en la Plaza de San Pedro durante el Ángelus del Papa León XIV con una paloma blanca en el cielo

El mandamiento más grande, en el centro del Ángelus

El Papa León XIV presidió este domingo el rezo del Ángelus ante los fieles reunidos en la Plaza de San Pedro y dedicó su reflexión al Evangelio del día (Mt 22,34-40), en el que un doctor de la Ley pregunta a Jesús cuál es el mandamiento más grande. La respuesta del Señor, recordó el Santo Padre, une para siempre dos amores que no se pueden separar: amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma y con toda la mente, y amar al prójimo como a uno mismo.

León XIV explicó que el mandamiento del amor no es una obligación ni una imposición, porque no se puede amar «por mandato». El amor a Dios, subrayó, nace como respuesta a su amor, que siempre nos precede: el único y verdadero Dios no se conforma con que sepamos que existe, sino que quiere una relación personal con cada uno de nosotros, quiere ser nuestro Dios. Por eso la respuesta cristiana compromete a la persona entera: corazón, alma y mente.

«No podemos amar de verdad a Dios sin que ese amor se desborde hacia los hermanos»

Del primer mandamiento brota el segundo, enseñó el Pontífice: de la relación íntima con Dios aprendemos a mirarnos a nosotros mismos y a mirar al prójimo con la misma mirada de Cristo. Así se vence el egoísmo y hasta el amor por uno mismo se transforma en caridad, porque la vida deja de girar sobre sí misma y se hace don para quien está al lado.

Con palabras de santa Teresa del Niño Jesús, el Papa recordó que solo el amor puede hacer actuar a los miembros de la Iglesia, y advirtió que sin ese amor la fe perdería su contenido, las buenas obras se reducirían a un moralismo vacío y la esperanza sería vana. «No podemos amar realmente a nuestro prójimo sino como hijos de un mismo Padre que nos amó primero en su Hijo Jesús», afirmó, antes de pedir para todos la gracia de un corazón nuevo, capaz de acoger y vivir el gran mandamiento, y de encomendar esa petición a la Virgen María.

Un fuerte llamamiento por Yemen: «Que cesen las hostilidades»

Tras la oración mariana, León XIV volvió la mirada hacia los pueblos que sufren. Expresó su preocupación por la grave situación humanitaria en Yemen, en particular en la ciudad de Taiz, donde la población padece la falta de alimentos, de agua y de atención médica en medio de las hostilidades que cercan la zona.

«Dirijo un fuerte llamamiento para que cesen las hostilidades y se garantice al pueblo yemení y a todos los pueblos de la región el derecho a vivir en paz», dijo el Santo Padre. No es un gesto diplomático más: es la voz de un pastor que, domingo tras domingo, se niega a acostumbrarse a la guerra y sigue poniendo nombre a los lugares que el mundo corre el riesgo de olvidar.

Oración por las víctimas del atentado contra la iglesia de San Jorge en Jordania

El Papa aseguró también su oración por los muertos y los heridos del atentado terrorista perpetrado el pasado viernes contra los fieles reunidos en la iglesia ortodoxa de San Jorge, en Hamud, en la provincia jordana de Karak, donde una comunidad celebraba un funeral. Según los datos recogidos por Vatican News, el ataque dejó nueve personas muertas y alrededor de 40 heridas.

«Estoy cercano a esa comunidad y a todo el país, que se distingue por la convivencia pacífica y el respeto entre las diferentes religiones», expresó León XIV. Jordania, país de mayoría musulmana donde los cristianos conviven desde hace siglos con sus vecinos, vive días de luto nacional por un ataque que ha conmocionado a todo el país y que los líderes de las Iglesias de la región han condenado como atroz e inhumano.

Rumbo a Asís: 40 años del encuentro por la paz de san Juan Pablo II

Antes de despedirse, el Santo Padre recordó que el próximo martes 27 de octubre los jefes de las Iglesias y los líderes religiosos se reunirán en Asís para conmemorar el 40.º aniversario del histórico encuentro de oración por la paz convocado por san Juan Pablo II en 1986. El Papa se unirá espiritualmente a ese encuentro: como anunció la Santa Sede el viernes, sus médicos le desaconsejaron el viaje en helicóptero para favorecer su recuperación tras la cirugía de pulmón del pasado 13 de octubre, cuya evolución sigue siendo excelente.

«Nunca como ahora es evidente que las guerras, además de sembrar muerte y destrucción, también empobrecen y dañan al mundo», afirmó León XIV al cerrar sus llamamientos. Y dejó a los fieles una tarea sencilla y enorme: «Sigamos rezando por la paz. Que el Señor inspire decisiones de diálogo y de paz».

El Pontífice saludó finalmente a los grupos presentes, entre ellos peregrinos de España, Irlanda y Polonia. Fue su segundo Ángelus dominical desde que retomó su agenda tras la operación: una cita en la que el Evangelio del amor se convirtió, una vez más, en oración por los que más sufren.

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